viernes, 24 de octubre de 2014

EL CASTIGO BÍBLICO PATRONAL


             
                   

            VIVIR DE PIE O TRABAJAR DE RODILLAS


                           




Desde el fin de la dictadura franquista no habíamos vivido un momento tan represivo en materia de derechos como el actual. 
Con la constitución española del 78 se garantizaban, sobre el tintero, una serie de derechos tales como la vivienda, la protesta o el trabajo digno. Hoy en día ha quedado demostrado que "la carta magna española" es papel mojado y que solo sirve para que los gobernantes la interpreten según su conveniencia, ya que la invocan a la hora de impedir consultas en Cataluña mientras la incumplen o modifican a su antojo a la hora de cercenar derechos.
Y qué decir de ese dios empresario de la religión capitalista cuyo primer mandamiento es la explotación laboral y que como ser superior tiene el poder de cambiar nuestras vidas. 
Al verse contradicho por un simple mortal que no pasa por el aro, un insignificante currante que desafía la voluntad del empleador al decir ¡BASTA!, ese dios vengativo suele represaliar enfurecido como en el antiguo testamento con un terrible castigo divino en forma de despido (improcedente o nulo muchas veces), o puede como un jeová moderno enviar plagas en forma de ERES cuando decida que debe castigar a sus inferiores.



Quiero rendir homenaje a esos ciudadanos que en estas condiciones tan adversas se resisten estoicamente a la humillación de verse sometidos a la esclavitud del siglo XXI . A todas esas personas que plantan cara a la todopoderosa empresa que posee el don de la omnipotencia otorgada por las sucesivas reformas laborales. 
Si te han despedido por reclamar lo que es tuyo, si has denunciado a tu empresa por vulnerar tus derechos, le has plantado cara a tu jefe, o simplemente prefieres vivir con 426 euros a trabajar 70 horas semanales por 700, piensa que Ulises desafió a los dioses y los venció, que hay legiones de Espartacos luchando en situación de indefensión, y que somos una guerrilla más en la lucha de clases..
Defiéndete  y resiste, si no peleas tendrás empleo pero tal vez pierdas tu dignidad.
Si el gen de la rebeldía te impide someterte, no te sientas culpable, no eres un irresponsable, sino todo lo contrario, eres un valiente que se enfrenta a la Odisea de cambiar las cosas desde la insignificancia.
Cada vez somos más los que preferimos vivir de pie a trabajar de rodillas.






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