miércoles, 2 de marzo de 2016

EL DÍA DEL BOMBERO REBELDE

                                           PARQUE DE BOMBEROS DE EL ENTREGO EN 2014 (ASTURIAS)


 

Yo no participo en esto. Yo no corto la cadena



El 17 de Febrero de 2013 un bombero de la Coruña se negó a participar en un desahucio, con un “Yo no participo en esto. Yo no corto la cadena” dio una lección de moralidad a buena parte de la sociedad española muy acostumbrada a las injusticias y a permitirlas con su cómplice pasividad. Consciente de los problemas personales que su conducta le iba a traer, este hombre no pudo soportar la náusea y dijo “BASTA”, y algo que debería ser normal se convirtió en noticia. Naturalmente este señor fue sancionado porque el juez no se negó a aplicar una ley injusta cuando ordeno el desahucio. Roberto fue el eslabón más débil en la cadena de injusticias que llevan a expulsar a una anciana de su casa en beneficio de una entidad financiera.

Está claro que la función de un bombero es actuar en situaciones de emergencia, ayudar a otras personas, como en las ambulancias, en las que por cierto trabajé yo, el siglo pasado, en una empresa de ambulancias de Móstoles. Me pongo en el lugar de este bombero y pienso que lo que le pasó a él, sería parecido a una situación en la que a mí me hubieran ordenado tirar la puerta de un enfermo, a golpes, con la botella de oxígeno, porque el hombre no puede pagar la hipoteca. Recuerdo esa época de mi vida con un cariño especial, 12 horas diarias, (13 en el turno de noche), mala remuneración y excesivo agotamiento físico y psicológico, pero eso sí, la maravillosa sensación de estar ayudando al prójimo. Recuerdo cuando iba a recoger a algunos pacientes como los de diálisis, 3 veces por semana, o a los de la quimioterapia con menor frecuencia, pero con la misma devoción, recuerdo como si fuera ayer el día que fui a buscar a Félix a su casa y su mujer me respondió por el portero automático : " lo siento hijo, Félix murió ayer, perdona por no haber avisado", y recuerdo como la pena me recorría el cuerpo por culpa del cariño que les cogíamos a nuestros "viajeros asiduos", recuerdo la empatía que surgía de manera espontánea. Jamás hubiera derribado la puerta de Félix, porque ayudar a la gente te hace mejor persona y una persona buena no hace esas cosas. Muchos enfermos como Félix pasaron por mi vida y cuando los perdía era cómo perder a un amigo, ya que el roce hace el cariño.

 

Heroes al servicio del capital


No se debe obligar a un bombero a actuar de sicario de un banco, porque los bomberos, por norma general, son buena gente y están programados para arriesgar su vida y salvar las de los demás. Roberto hizo lo correcto y los que le sancionaron por ello también lo saben, de la misma manera que muchos ciudadanos sabemos que somos cómplices de las injusticias financieras que destruyen vidas con nuestra cobarde pasividad.
 
Hoy, más de tres años después, escribo estás lineas para que aquel gesto de Roberto no caiga en el olvido.

                                         FUE ROBERTO RIVAS BOMBERO DE LA CORUÑA

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