lunes, 6 de octubre de 2014

LA ESTRATEGIA CAPITALISTA Y EL CONTRAATAQUE PROLETARIO



De Giuseppe Pellizza da Volpedo - Adrian Lyttelton: Italian Culture and Society in the Age of Stile Floreale, In: The Journal of Decorative and Propaganda Arts, Vol. 13, Stile Floreale Theme Issue (Summer, 1989), pp. 10-31, p.29, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4685978



EL DINERO DECIDE QUIEN VIVE O MUERE

A estas alturas de la película apocalíptica en la que nos encontramos, una vez más la realidad supera la ficción. Nadie duda ya que la crisis brutal y el ultracapitalismo que nos devora como un agujero negro, haciendo que su terrible campo gravitatorio concentre cada vez más dinero en menos manos, es obra de un cambio de sillones en la élite de poder, y que los que se sientan en ellos, abogan por medios más agresivos de control de la población, tales como la especulación con alimentos o la desaparición de la clase media. La cúpula que nos domina y que nos mantiene aletargados, nos adoctrina desde la más tierna infancia en el consumismo. Ésta no está compuesta por los dirigentes de las naciones, ni mucho menos, ya que en los países democráticos, los gobernantes son designados por el capital directamente, aunque nos hagan creer que los hemos votado nosotros, ya que sus campañas son financiadas frecuentemente por créditos concedidos y posteriormente condonados por bancos o por aportaciones privadas de grandes fortunas, (que si regalan el dinero será por algo). Más adelante estos favores serán devueltos en forma de políticas que favorecen una única realidad capitalista. Mientras, las dictaduras son instauradas en muchos casos con la complicidad de los demócratas para justificar la existencia del "eje del bien".
Está claro que combatir el capitalismo con las mismas normas que éste ha impuesto nos lleva irremediablemente a la derrota en la "lucha de clases", aunque quizás ahora deberíamos hablar de exterminio del bienestar común.



Se ha diseñado un plan de actuación consistente en dejar que la población compita por las escasas migajas que tiran los bancos al cerrar el grifo del capital, eso sí, tras arrasar con el dinero público de muchos países. Nos quieren abocar a una selección natural darwiniana, en la que los más fuertes económicamente tendrán acceso a las ventajas del estado del bienestar, tales como la educación, atención médica, trabajo digno, etc, provocando así mayor predisposición a dejar una descendencia mejor preparada para defenderse en un mundo hecho a imagen y semejanza de los mercados, una vida irreal, inventada y teledirigida, donde nos limitan el pensamiento libre y nos impiden el boca a boca, el cara a cara, al dotarnos de tantos medios de comunicación, que sirven para impedir la verdadera relación humana. Mientras tanto, los más débiles se ven abocados a sobrevivir sabiendo que tener un hijo implica aún más privaciones de las que ya están sufriendo.





                                       COMO TOMAR CONCIENCIA COLECTIVA

                                     

Existe un fenómeno esperanzador, "LA CONCIENCIA COLECTIVA", 
Esta conciencia, a diferencia de la individual, se toma de manera más lenta pero más profunda y es la que propicia las revoluciones. A veces los individuos, de manera más o menos simultánea, llegan a tener conclusiones metafísicas idénticas a las de otros, pero a través de sus propios razonamientos.
¿Cómo tomar conciencia colectiva más rápidamente?
*Difundiendo. Si bien el sentido de la vida es la transmisión genética, el sentido de la lucha obrera es la transmisión del espíritu de pelea. 
*Compartiendo ideas. Las asambleas son un escenario propicio para ello, aunque también se pueden utilizar los mismos medios de los que se sirve el capital para globalizar nuestro pensamiento. Las redes sociales han derrocado gobiernos
*Empatizando con el sufrimiento ajeno. Ponerse en la piel del que más sufre es una forma de alcanzar una mejor comprensión del problema y la injusticia.
*Compartiendo recursos. La solidaridad es el instrumento de combate más poderoso en contraposición al "divide y vencerás" que provoca la desigualdad social.




Podemos cambiar el mundo pero antes tenemos que compartir conciencia.

Jan 3, 2015, 2:48 PM
 Parece que ahora sí es inevitable. La semilla de la revolución está sembrada, pues aunque todavía son pocas e insuficientes para propiciar el cambio, cada vez son más las mentes que están despertando y sumándose a esa toma de conciencia colectiva. Ya no es solo la indignación o el deseo de cambio lo que compartimos, sino que ahora además pensamos y actuamos como una sola mente. Cada vez que somos solidarios, cada vez que ponemos nuestro granito de arena desinteresado o plantamos cara a la injusticia o nos revelamos contra el opresor o incluso cuando compartimos con otros nuestra visión de la verdadera naturaleza del capitalismo, estamos trabajando en equipo y contribuyendo colectivamente a un mismo fin. Somos gente corriente, ciudadanos de a pie, no nos conocemos entre nosotros ni seguimos directriz alguna, tampoco estamos organizados pero sabemos que es lo que tenemos que hacer para cambiar las cosas. Un trabajo en equipo como el de las hormigas o las abejas, que sin tener conciencia de si mismas como individuos, conforman una comunidad donde cada minúsculo cerebro está programado para trabajar por un único objetivo común.

EL EFECTO DOMINO YA SE HA DESENCADENADO

Internet es uno de los inventos que más han influido e influirán en la humanidad, no solo por su extraordinario poder de transmisión de los conocimientos a un solo click, sino porque nos hemos dado cuenta de que es el mejor instrumento posible para la discusión y toma de decisiones en grupo. Un tal Giuseppe Piero Grillo en Italia se dio cuenta de que se podían organizar votaciones telemáticas multitudinarias para que los ciudadanos pudieran decidir directamente su destino político, y no es el único, ya que se han producido más casos de esta innovadora simbiosis entre la red y la democracia tales como la constitución islandesa o el proceso constituyente de PODEMOS. Y así fue como sin darse cuenta el mismo capitalismo que vio en internet otra oportunidad de negocio, sentó las bases de la revolución. La globalización supondrá sin duda el principio del fin de la dictadura del dinero, ya que esa interconexión mundial no ha hecho sino acelerar el proceso de la toma de conciencia colectiva en masa. Esta conciencia, a diferencia de la individual, se toma de manera más lenta pero más profunda y es la que propicia las revoluciones y consiste en que los individuos, de manera más o menos simultánea, llegan a tener conclusiones metafísicas idénticas a las de otros, pero a través de sus propios razonamientos. Lógicamente no somos hormigas y la nuestra es más compleja y elevada.

EL MUNDO SE ESTÁ MOVIENDO

Los seres humanos han sufrido las consecuencias de la avaricia y de este capitalismo que ha evolucionado en la última década hacia un monstruo descontrolado que nunca sacia su ansia de poder, sufrimos una terrible esclavitud disfrazada de civilización que nos obliga a consumir mientras creemos que lo material nos hace libres, sustentando así al terrible sistema capitalista que devora vidas inocentes cada segundo. Pero nosotros por fin estamos cambiando el mundo. Internet ha derrocado más de un gobierno y en Europa se presumen cambios inminentes, no traumáticos, en el panorama político. Con toda esta resistencia ciudadana y los movimientos político-sociales emergentes, parece que por fin vamos a tomar las riendas de nuestra propia vida, de manera lenta pero irreversible, o moriremos en el intento.
   
LA SOLIDARIDAD ES LA CURA PARA TODOS LOS MALES DE LA HUMANIDAD


miércoles, 16 de noviembre de 2016

HACIA LA CONCIENCIA COLECTIVA
El individualismo consiste la pretensión de obtener beneficios personales por encima de los fines colectivos y es un impedimento a la hora de construir  un bien común.  Este individualismo es muy útil a los mercados y a la maquinaria capitalista, por lo que desde la infancia más tierna se nos enseña a competir más allá de lo necesario al fundamentar  la enseñanza en una jerarquía intelectual de calificaciones individuales. De esta manera dentro de una escuela encontraremos niños que sobresalen por encima de otros dependiendo de sus resultados.


 No sería tan descabellada una enseñanza en la que al final de curso todos los alumnos alcanzaran un objetivo conjunto, donde nadie se quedara atrás, prescindiendo de baremos que discriminan a niños en desventaja económica, provenientes de familias desestructuradas, víctimas de maltrato o con menor capacidad intelectual, por ejemplo. Una enseñanza en la que primara la solidaridad sobre el triunfo personal y que aceptase la premisa de que un logro colectivo producto de la cooperación es  infinitamente más importante que el individual, ya que el beneficio alcanza a más individuos. Además de la educación, el sistema utiliza instrumentos más sutiles para dividirnos como el patriotismo, la religión o el deporte entre otros, y que a menudo desembocan en violencia ya que al sentirnos diferentes tendemos otra vez a la competencia, pero esta vez en grupo.  Se podría decir que un pensamiento colectivo, un código de conducta impreso en nuestras mentes, cuyo fin fuese el bienestar común, sería algo que serviría de freno a ciertas conductas aberrantes como las guerras o la usura financiera. Habría pues que tener unos valores éticos y sociales únicos, pero consensuados por una totalidad abierta a aceptar una lógica basada en la solidaridad humana y en la idea de que solamente somos homo sapiens atrapados en una enorme roca a la deriva por el océano cósmico, cuya supervivencia depende de la sincronía de nuestras mentes.


A continuación se enumeran cuatro conductas individuales que pueden propiciar la aparición de una conciencia colectiva global:

                                        LA EMPATÍA

 

La capacidad de empatizar (neuronas espejo) depende de nuestra estructura cerebral, o lo que es lo mismo, de nuestra herencia genética, de hecho quienes carecen de ella son aquellos a los que la ciencia médica denomina como “psicópatas” que suelen sufrir algún tipo de daño en la corteza insular anterior. No solo son los genes quienes determinan nuestra capacidad empática sino que otros factores como por ejemplo el bombardeo constante de los medios con imágenes de masacres, enfermedades o violencia cada vez más cruentas y terribles contribuyen directamente a la desensibilización sistemática del individuo ante la injusticia y el dolor ajeno. Este proceso de desensibilización sistemática es utilizado en psicoterapia para superar fobias, es decir vencer al miedo enfrentándose a él.  También la excesiva dotación de medios de comunicación, (teléfonos, redes sociales, mensajería instantánea, etc.) dificultan enormemente la empatía al privarnos de la verdadera comunicación humana que también aporta valiosa información a través del lenguaje no verbal.


Debemos invertir este déficit de empatía colectivo impuesto por el orden económico a través del esfuerzo individual de ponernos en la piel de los demás, ya que esto no solo nos aportará una ventaja como individuos, sino que nos hace más fuertes como colectivo.

 

LA SOLIDARIDAD

 

Una consecuencia directa de la empatía es  la solidaridad. Una masa solidaria es más difícil de manipular que una multitud cuyos componentes compiten entre sí.


Como dice el refrán, la unión hace la fuerza y esta unión se materializa compartiendo recursos, repartiendo lo que nos sobra y ayudando al prójimo de nuestro entorno cuando lo precise, dando preferencia al bienestar de nuestro vecino por encima de un consumismo personal y vacío, invirtiendo nuestro tiempo y dinero en conocimiento, cultura y en definitiva en crecer como seres humanos en vez de usarlo para obtener una apariencia de status social privilegiado.


 En algunos núcleos de población pequeños, sus habitantes logran establecer una especie de código de conducta no escrito basado en el sentido común y que consiste en intercambiar excedentes (a veces a cambio de nada), respetar la naturaleza, ayudar desinteresadamente al otro en sus tareas, etc. Las nuevas generaciones que van llegando observan y aprenden estos comportamientos y comprenden lo positivo de la cooperación humana. En estos lugares el robo, la agresión, el egoísmo o el excesivo individualismo conduce irremediablemente a una especie de exclusión social dentro de la comunidad. Hacer esto no  es una utopía porque ya se hace.


Sin embargo en las ciudades se rinde culto al individuo, a la competencia y al consumismo compulsivo impuesto por el capital. La publicidad inunda nuestras vidas forzándonos a ansiar cosas que no necesitamos pero que a pesar de todo y de una manera totalmente irracional, llegamos a desear. Cuando más objetos innecesarios deseamos, más lejos estaremos los unos de los otros y de ser objetivos a la hora de interpretar la verdadera realidad. Esto último no es más que la vieja estrategia de “divide y vencerás” aplicada al capitalismo.

INTERCAMBIO DE IDEAS

 

Es nuestra capacidad de comunicarnos lo que nos ha permitido construir civilizaciones. Transmitir el conocimiento y las ideas son algo imprescindible a la hora de compartir conciencia.


 Sin este intercambio no seriamos capaces de distinguir "la verdad" y sin diferentes puntos de vista no podríamos aprender unos de otros, ni asumir o desechar las creencias de los demás. Este contraste de opiniones abre nuestras mentes a las diferentes posibilidades que nos ofrece la existencia y nos hace partícipes del pensamiento ajeno, creando así una predisposición a compartir conciencia con quienes poseen la misma escala de valores que nosotros.


Pero para alcanzar un consenso global es necesario comenzar por cuestiones de sentido común, tales como: salvaguardar la vida por encima de todo, proteger el acceso universal al agua, los alimentos, la medicina o el conocimiento, por ejemplo, y priorizar estos objetivos ante cuestiones menos urgentes o superficiales. Desgraciadamente en el mundo actual  la vida de las personas vale menos que el dinero.

                                           DIFUSION  

 Antes de la imprenta, el conocimiento era atesorado por muy pocas personas, puesto que la Iglesia y las monarquías necesitaban un pueblo ignorante para mantener su posición, pero hoy en día gracias a que el capitalismo vio en internet  otra oportunidad de negocio, una buena parte de la población mundial tiene todo el conocimiento humano al alcance de un solo clic y la posibilidad de hacer llegar nuestras ideas a un número de personas mucho mayor que con el invento de Gutenberg.


 El conocimiento es incompatible con los prejuicios, por ello debemos sacar de su error a quienes se sienten especiales, distintos, a quienes no comprenden que cualquier don, habilidad o ventaja  biológica solo es producto de una lotería genética y no de nuestros logros, que haber nacido en un determinado país no nos hace mejores ni diferentes, ni representa ningún mérito personal, que el racismo y la xenofobia se vuelven siempre en contra de quien los siente.



Para cambiar el mundo hay que cambiar a nivel individual, desaprender las enseñanzas superficiales impuestas por sociedades enfermas que componen un sistema autodestructivo, cambiar como individuos para formar parte de algo mucho más grande y poderoso, hacer que nuestro instinto de supervivencia abarque también a nuestros semejantes y desterrar el individualismo de nuestros corazones para acercarnos a la verdadera libertad, que no es otra que nuestra propia paz interior.

 


https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/25005/1/TFG_F_2017_37.pdfhttps://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/25005/1/TFG_F_2017_37.pdf

2 comentarios:

  1. Como diferenciar una conciencia colectiva de una ideología?

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  2. En mi humilde opinión creo que la respuesta podría ser que las ideolgías son sectárias y buscan imponer un modelo de sociedad de manera interesada a través de las diferentes doctrinas.
    Un gran colectivo solidario no necesita dinero, ideologías o policia, por ejemplo,siempre que sus acciones esten orientadas hacia un beneficio colectivo guiado por el propio sentido común de cada individuo, es decir cada cual observa y acepta que la cooperación es infinitamente más productiva que el individualismo al formar parte de ella, sin necesidad de ser adoctrinado.
    Saludos Alex.

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