viernes, 16 de marzo de 2018

ANARQUÍA SOLIDARIA O LA VERDADERA LIBERTAD






La vida ya nos hace esclavos de nuestra anatomía o el entorno, por ejemplo, la gravedad nos roba la libertad de ser ingrávidos y la muerte nos impide ser eternos. 
Pero a nivel social existe la posibilidad de ser libres en colectivo y esto solo se puede alcanzar a partir de la concienciación, la cooperación, la solidaridad y la empatía.


He oído muchas veces aquello de que mi libertad termina donde empieza la tuya y viceversa, pero no es verdad, mi libertad no termina nunca y nunca termina la tuya, es más, entre tú y yo no existe una línea a modo de frontera que delimite nuestras libertades individuales siempre y cuando no sintamos ni tú ni yo el deseo de dañar al otro. Soy libre de matarte, pero no deseo hacerlo, y eso es algo que nos hace libres a ambos. Por ello, si sabiendo cómo debo obrar para no perjudicar a nadie ni restar libertad a otros, y mi deseo es vivir conforme a esta premisa, mi albedrio nunca interferirá de manera intencionada con el tuyo, y si alguna vez causara mal a alguien de manera accidental, esta influencia sobre otros no sería impuesta por mi voluntad, sino por el azar, quién es un agente ineludible a la hora de restar libertades a todos los individuos.

En un sistema donde cada uno de sus componentes respete esta idea no se necesitan policías ni gobiernos, solo organización.
¿Utopía?: En grupos pequeños no, a nivel mundial espero que solo de momento.

2 comentarios:

  1. Respeto tu comentario pero pienso que desde un punto de vista dogmático es interesante incluso loable pero desde un punto de vista pragmático desgraciadamente es como tú bien dices utópico

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