viernes, 23 de marzo de 2018

LA DIFERENCIA QUE NOS HACE IGUALES





Todos los seres humanos somos diferentes unos de otros, incluso los gemelos idénticos tienen sutiles diferencias que los distinguen. Por otra parte las vivencias personales de cada uno influyen en nuestro físico y en nuestra personalidad, cicatrices, traumas, manías, etc. Es esta diferencia a nivel individual lo que nos hace iguales, es decir lo que todos tenemos en común es que somos un organismo único y excepcional perteneciente a la especie humana, un tesoro evolutivo que la naturaleza se ha esforzado en forjar a lo largo de incontables milenios. Nadie está libre de la diferencia, un racista calvo es diferente a un racista con una prominente melena, quizás el odio de uno tiene su origen en la familia que lo educó mal y tomó como modelo a unos progenitores xenófobos, mientras que el otro pudiera haber aprendido a odiar por envidia, por egoísmo o por su propia inseguridad. El racista calvo solo tiene en común con el que luce melena su racismo, pero son racismos diferentes, y esa diferencia con las circunstancias apropiadas y en sujetos predispuestos al odio, sería suficiente motivo para que se odiasen entre sí. Por lo tanto somos tan especiales cada uno de nosotros que la diferencia se convierte en nuestro principal rasgo en común.







Por eso debemos tener todos los mismos derechos, por eso la diferencia sólo se puede gestionar a través de la igualdad imaginaria, porque la igualdad no existe en la naturaleza, ni en los copos de nieve, ni en el iris, ni en las huellas dactilares, la diferencia siendo real es infinita, nadie tiene los átomos de la piel iguales al otro, nadie puede respirar dos veces exactamente las mismas moléculas de aire, moléculas de aire que producen cambios en el organismo, en definitiva ni siquiera somos iguales a nosotros mismos después de una décima de segundo, pues una décima de segundo es suficiente para que nuestras partículas, átomos o moléculas cambien de posición en el espacio-tiempo, si no somos siquiera materia estática, porque la materia está en constante movimiento a nivel cuántico, ¿cómo podríamos ser iguales a algo o a alguien que está también en constante metamorfosis?





Por lo tanto quién odia a alguien por ser diferente solo odia sin más.


1 comentario:

  1. Le pido al universo me permita ser valiente cada vez que contemple la injusticia. Perdón al compañero africano que no supe defender como es debido.

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